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hipocresia redes

 

Finalmente llegó la noticia que no queríamos dar, tenemos en Sáenz Peña el primer contagiado de coronavirus “ahora hay que cuidarse” dijeron muchos aunque la conciencia les llegó un poco tarde… porque el virus ya está entre nosotros. 


Al conocerse la confirmación del caso desesperados y alarmados muchos hipócritas salieron a hablar y a publicar en las redes su preocupación por la situación, exigiendo conocer la identidad del enfermo ¿para qué? ¡Para cuidarnos! manifestaron ¡verdaderos hipócritas! No se cuidaron antes … no lo hicieron, no cuidaron a sus familias ni al resto de la comunidad … hipócritas.
Seguramente se acordarán cuando salían sin necesidad, cuando no usaban barbijo, cuando no respetaban la distancia social o el día de circulación, o pasaban la montañita de tierra que bloqueaba la calle o se iban a caminar, a correr o a andar en bici por la avenida o se salían a escondidas a comer a lo de su mamá, su hermano o algún familiar y lo peor de todo, se burlaban de quiénes cumplíamos con las reglas; ahí tienen la consecuencia.
Lo que verdaderamente buscan éstos es el escrache, buscan un culpable y más allá de la responsabilidad que pudiera llegar a tener el enfermo y su entorno, antes de juzgar al otro deberán analizarse, ver qué responsabilidad tuvo cada uno en esto porque muchas de esas personas, que ahora se rasgan las vestiduras y están asustados son unos verdaderos hipócritas como lo dice la definición “persona que finge ser lo que no es, ya sea a través de la religión, virtudes, características, ideas, sentimientos, etc”.
La Irresponsabilidad de algunos y la idea que siempre tenemos de transgredir y buscar cómo hacer para evadir todo, esa chispa de cancherismo idiota propio del argentino llevó a una ciudad que llevaba 50 días de encierro y que estuvo a punto de avanzar en este duro y desconocido camino a retroceder y volver a la etapa anterior.
La Incapacidad de muchos hizo que el esfuerzo de la gente, hoy se sienta como que fue en vano.
Incapacidad de entender, de actuar, de ejecutar y si a esto sumamos la incapacidad de hacer cumplir las normas (al que le quepa el sayo que se lo ponga) llevó a que hoy estemos con el corazón en la boca.
Siempre dije que Dios tenía una mirada especial para con nosotros, nos cuidó durante 50 días de la H de la hipocresía y de las dos I de Irresponsables e Incapaces , hoy pareciera que se cansó y en un abrir y cerrar de ojos todo cambió.
Ojalá sea sólo un tirón de orejas de nuestro Señor y espero siga cuidándonos con su infinita misericordia; por otro lado deseo que muchos hayan entendido la lección que al virus lo combatimos entre todos quedándonos en casa; que el virus no hace distinción de clases sociales, profesión, nacionalidad o partido político y que este enemigo invisible que hoy combatimos, sólo podremos derrotarlo con responsabilidad social.

 

Por ERIKA ALFONSO (@ErikaPAlfonso)